Dr. Guido Guedez

Estoy aquí para asumir plenamente mi verdadera identidad. Estoy aquí para ser integro desde el alma y con la más profunda integridad, y la más profunda humildad reconocerme en la humanidad. Con la más profunda honestidad y absoluta responsabilidad asumir que soy la humanidad. Y con todas las fibras de mi corazón sensibilizadas de amor, agradecer, porque cada experiencia es una gloriosa oportunidad de sanar mis confusiones.
Reconozco plenamente que todas, absolutamente todas las confusiones que muestro y todas absolutamente todas, las confusiones que escondo, a través de todos y cada uno de los seres que soy, en virtud de la unidad que conformo con la humanidad. Todas, todas estas confusiones, no son más que proyecciones de mi lado oscuro. Estoy aquí para reconocerlo desde lo mas profundo de mi ser. No puede ser de otra manera, porque no puedo evitar ser uno con la humanidad. Puedo evadirlo, más no evitarlo, si lo evito no hago más que construir una irrealidad.
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Estoy aquí para entregarme de todo corazón y desde lo más profundo de mi alma sanar estas confusiones que están en mí, las muestre o las esconda aquí o allá. Decreto mi renuncia irrevocable a continuar proyectándolas en la humanidad, pues no quiero seguir empañando la luz que es la esencia del ser.
En este instante sagrado decreto que asumo mi total y absoluta responsabilidad de todas, absolutamente todas, las confusiones de la humanidad ya que son mis propias confusiones. Asumo plenamente la responsabilidad de sanarlas en mí. Y reconozco que mientras haya un astibo de confusión en cualquier rincón de la humanidad esta pendiente por sanar en mí.
Todas estas confusiones son mis confusiones: la violencia, la agresión, el miedo, el pánico, el terrorismo, la criminalidad, las violaciones, la deshonestidad, el abandono, la intolerancia, la avaricia, la negligencia, la desidia, la indiferencia, la depresión, la adicción, el apego la seducción, el rencor, la venganza y la promiscuidad, el abuso, el acoso sexual y el maltrato, la corrupción el acoso sexual y la infidelidad, la celotipia, la incomprensión, la indigencia y la esquizofrenia, la paranoia, la enfermedad en cualquier forma que se manifieste, la miseria, la escasez y la vanidad, la prepotencia, el machismo, la sumisión y la timidez. Todas, todas estas confusiones y todas las demás que no nombro, son mis propias confusiones. Las reconozco en mí y siento profundamente de todo corazón, estarlas proyectando en la humanidad. Reconozco que yo las estoy generando, que yo las estoy sustentando y mientras más las proyecte y las juzgue, más las sustento, más les otorgo el sentido de la realidad que no tienen. Reconozco mi absurdo comportamiento de otorgarle sentido de la realidad a la irrealidad. Reconozco mi cobardía cuando niego que estén en mí y las proyecto en ti. ¡Renuncio! ¡Irrevocablemente! A continuar con esta actitud demente, y me comprometo de todo corazón y con toda mi alma a sanar definitivamente dentro de mi.
Una inmensa gratitud a todas las personas que se cruzan en mi vida, son todos mis queridos hermanos, son todos esencia de mi ser, que vienen a recordarme lo que soy, y mostrándome lo que necesito sanar en mí. Gracias a mi esposa, gracias a mis hijos, gracias a mis padres, gracias a mis hermanos, gracias a mis compañeros de camino, gracias a todos mis amigos, gracias a todos los que se acercan a mi solicitando ayuda, gracias a todos los queridos miembros de la familia Ho’oponopono, gracias a los mensajeros de la paz, gracias a los niños gracias a todos, porque todos viene a ayudarme a sanar. Gracias ami queridísima Venezuela, hermosa tierra de gracia, de luz y de poder, cuna de nobles corazones, por mostrarme tantas cosas que necesito sanar en mi. Gracias a todos porque me muestran su pureza de alma, su amor de corazón, su honestidad, su luz, su generosidad, su solidaridad, su belleza interior. Esto me permite la gracia de reconocerme en esa luz, en virtud de la unidad que soy.
Invoco la gloriosa presencia divina, invoco la gracia del Espíritu Santo, que con infinita paciencia espera este instante santo en que asumo con todo mi ser, con toda mi alma y con todo mi corazón la total y absoluta responsabilidad de reconocerlo y ponerlo en sus manos sanadoras, para que definitivamente se desvanezca la obscuridad y brille la luz interior.

Me inclino ante ti Espíritu Santo, me inclino ante la presencia Divina, que mora en cada ser, para hacer entrega de absolutamente todas mis confusiones, todos mis errores, todas mis locuras.
Gracias, gracias, gracias… De todo corazón, gracias a todos.
Gracias Padre.
Desde el alma.
Amorosas bendiciones.
Los diálogos de paz son una herramienta creada por el Dr. Guido Guedez, desde la integración amorosa de la sabiduría de un Curso de Milagros y el Ho’oponopono, como un aporte para contribuir a la cultura de la paz, partiendo de que la paz es en cada uno de nosotros los inocentes hijos de Dios.


Que bueno reencontrarte por esta vía con esta maravllosa página…No sabía que existía…Felicitaciones! Está muy linda!
Que Dios te siga bendiciendo para que continúes expandiendo por el mundo contus dones y esta maravillosa herramienta que ns otorgas con tus dialogos de paz1
Te amo!