CONSTELACIONES FAMILIARES

“… En los últimos años, el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger, ha venido desarrollando una terapia que se ha diseminado por todo el mundo incluyendo Venezuela y que, aplicada individual o grupalmente, ayuda a restablecer los “órdenes del amor” que persiguen garantizar que en nuestras vidas existan las condiciones necesarias para que éste fluya con toda su fuerza, aceptando que somos parte de un complejo sistema que es la familia. Descubre cómo las constelaciones familiares pueden ayudar a sanar tu vida
Al escuchar la frase “Constelaciones Familiares” tal vez se le pueda relacionar con los ancestros, con estrellas o el espacio sideral. Eso es quizá por el cierre perceptual que se puede hacer partiendo del sentido etimológico de las palabras.
La Real Academia Española define una constelación como un “conjunto de estrellas que, mediante trazos imaginarios sobre la aparente superficie celeste, forman un dibujo que evoca determinada figura, como la de un animal, un personaje mitológico, etc”. También la ubica como un “conjunto o reunión armoniosa”.
Visto desde aquí, se puede más o menos visualizar el tema que hoy ocupa estas líneas. Al hacer la analogía, se pueden definir las constelaciones familiares como el universo familiar de cada persona. Cada uno de nosotros somos parte de un gran sistema que es la familia, de la que somos indivisibles y con cuyos integrantes conformamos lo que se podría llamar la gran orquesta de la vida, tal y como lo visualiza Raiza Ramírez, periodista, terapeuta y consteladora de Caracas.
En base a esta interpretación de Ramírez, la familia es una gran orquesta en la que cada uno de sus integrantes ocupa un lugar específico y toca un determinado instrumento, siempre con el afán implícito de hacer que las piezas interpretadas suenen lo mejor posible. Cada uno ocupa un lugar dentro del gran sistema, generación tras generación, y muchas veces desconociendo incluso a los antecesores. Cuando una de estos “músicos” se ausenta, por una causa u otra, sea por una partida intempestiva, por muertes violentas, por un aborto o por otros motivos que suelen ser trágicos, integrantes de generaciones futuras vuelcan su mirada al lugar que quedó vacío con intenciones de llenarlo.
Es allí donde se comienzan a interpretar papeles o “partituras” que no corresponden. Es como hacer la tarea del compañero sin prestar suficiente atención a la propia. En otras palabras, se comienzan a cumplir roles que no corresponden y es allí donde las cosas comienzan a enturbiarse.
“Los problemas comienzan cuando sin darme cuenta trato de tocar varios instrumentos al mismo tiempo o toco otro que no me corresponde”, señala Ramírez. Tal vez por eso a veces puedes sentir que te pasan cosas inexplicables, que las experiencias que a veces tienes no te corresponden, o que no sabes cuál “fuerza suprema” puede intervenir para que sucedan ciertos acontecimientos.
Lo cierto es que dentro del sistema, la energía fluye y se transmite de una generación a otra. Cada persona se mantiene unida mediante lazos invisibles a sus padres, y estos a su vez, a los suyos, y así sucesivamente. Es por esto que cuando uno de los padres falta, por el motivo que sea, no se encuentre física o emocionalmente, alguno de los hijos trata de ocupar por ejemplo, el lugar vacío, desempeñando así un rol que no le corresponde y produciendo un embrollo sistémico que se reflejará en toda su vida, en frustraciones y equivocaciones recurrentes que terminan provocando una ansiedad, en ocasiones difícil de manejar.
¿Qué hacer? Hay que tomar “el sartén por el mango”, hay que asumir que se tiene un problema y entonces comenzar a sanar los problemas desde la raíz, siendo este el punto donde la terapia de Constelación Familiar juega un papel determinante. En este sentido y tras múltiples estudios, el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger desarrolló una terapia que en Latinoamérica se conoce como Constelación Familiar. Al respecto, Elizabeth Corredor, médico general especializada en medicinas alternativas, formación integral en psicoterapias y en constelaciones familiares, detalla que “el trabajo de constelaciones familiares es un método terapéutico fenomenológico que se aplica a nivel individual o grupal y que busca restablecer el orden del amor en los sistemas humanos” (ver más en http://www.lizcorredor.com).
Desde el centro Bert Hellinger de Argentina, explican que este psicoterapueta desarrolló el trabajo de Constelaciones Familiares, como un método para revelar los enredos inconscientes en los que de manera incluso involuntaria, nos insertamos, para transformar el amor y la lealtad en fuentes fructíferas.
El trabajo se realiza en grupos: la persona que quiere trabajar, elige entre los participantes del grupo representantes para los miembros de su familia, incluyendo un representante para sí mismo. Luego los posiciona en el espacio guiado por su intuición, relacionándolos unos con otros. Existen dos formas de trabajar a partir de esa imagen, entre los que el Constelador elige, según lo que considera conveniente. Una es tomando en consideración los sentimientos de los representantes; el coordinador hace los cambios necesarios, permitiendo que surja la dinámica oculta. Luego sigue ordenando el sistema hasta llegar a una imagen de solución. La otra posibilidad es dejar que los representantes sigan los movimientos que emergen desde la profundidad. El coordinador acompaña el proceso hasta llegar a una solución (Movimientos del Alma).
El trabajo está orientado a equilibrar el sistema familiar y a transformar el amor de cada miembro en fuerza vital. Es así como se restablece lo que Bellinger llama “los órdenes del amor”, donde cada miembro de la familia termina ocupando el lugar que corresponde, desde el amor y el respeto que se puede tener hacia ellos. Lo importante al final es reconocer que somos parte de nuestro propio sistema, que venimos de nuestros padres, que tenemos una carga familiar y que cada quien debe tomar el instrumento que le toca para que la orquesta suene como debe sonar. Sólo honrando y aceptando a los miembros de nuestra familia, podremos sanar desde la raíz nuestros problemas. … “
Fuente: Ciencia y salud
Febrero, 2011
Nanette Andrade

