TENGO UN ENFERMO EN CASA

 

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Ante la presencia de un enfermo en la casa, se suelen romper las rutinas y dinámicas establecidas, situación que inicialmente nos enfrenta a un desorden, que podría, necesitar la creación de un nuevo orden en el hogar.

Para afrontar esta realidad se hace necesario plantearnos una serie de tareas prácticas y emocionales que la situación de enfermedad va a ir requiriendo; como familia tendremos que crear nuevas dinámicas para salir adelante, pero ¿cómo?

En principio tendremos que aprender a convivir con la nueva situación, que incluye los síntomas, la pérdida de funcionalidad, los cambios en los roles ya existentes o la creación de nuevos roles así como el temor a la muerte,  circunstancias que afectarán a los miembros de la familia, de maneras diversas.

La enfermedad suele ser motivadora de una reorganización profunda, porque en sí misma es una experiencia difícil. Incluso una vez superada (si se trata de una enfermedad curable), las  personas no vuelven a ser las mismas. Una enfermedad es capaz de unir a una familia, pero también de desgastarla hasta destruirla. Depende de cómo la afrontemos.

Para enfrentar este tipo de situaciones las personas debemos estar dispuestas a desarrollar nuevos hábitos, soltar falsas percepciones, hablar con la verdad (lo que dará seguridad al paciente), reconocer las oportunidades latentes dentro de la situación, respetar las diferentes etapas del proceso, vivir el presente y permitirnos encarar una sólida practica espiritual.