EL COCTEL

No soy muy buena haciendo cocteles, ni guarapitas, de hecho jamás he hecho uno pero voy a usarlos hoy como herramienta, supongamos que queremos hacer una piña colada, eso lleva crema de coco, ron, azúcar, hielo, se mezcla para obtener una nueva bebida, cuando el coctel está listo deja de ser crema de coco, ahora es una piña colada, igualmente deja de ser ron porque la mezcla ahora no permite separar los ingredientes, tenemos una nueva bebida que posee una consistencia y un sabor únicos y diferentes, se parece a sus componentes pero no es sus componentes, así exactamente somos nosotros.

Cada nuevo ser humano es una mezcla indivisible de sus progenitores que en el coctel aportaron el cien por ciento de quienes ellos son, para crear una nueva vida, esta nueva vida en su esencia los contienen a todos, a sus padres, a sus abuelos, a todos sus ancestros, tal cual la piña colada en donde es muy poco probable que se perciba la caña de azúcar con la que se elabora el ron; así como muchas veces es difícil percibir a la bisa-abuela en la nueva persona, sin embargo, su esencia está allí.

La nueva persona es diferente ya no es igualito a papá, ya no es lo mismo que mamá, no obstante, los contiene a todos, en la mezcla de un nuevo ser  se crean nuevos colores de piel, nuevas frecuencias de vibración, nuevas experiencias de aprendizajes, nuevos desafíos; cada persona lleva en su memoria ancestral las razas, credos, costumbres, hábitos, traumas y dolores de los pueblos de cada padre, de cada abuelo, de cada clan.

Entendemos a través del trabajo sistémico que para poder ser felices necesitamos  integrar en nosotros cada aspecto, cada etnia, cada credo.

Asentir a lo que es”  implica aceptar las experiencias de nuestros ancestros, reconocer que la vida es más grande que nosotros, que no es posible cambiar nada de cuanto ocurrió, que no somos nadie para juzgar el pasado, ni las circunstancias de nuestros padres;  “tomarlo todo” significa amar lo que son y lo que fueron sin querer cambiar nada, dejar de sentir vergüenza, rechazo o repudio por algo.

Después de todo en el coctel que  cada uno de nosotros es, se encuentran mezclados en diferentes proporciones los indígenas, los blancos y los negros integrados en un solo ser, en el coctel que somos  viven juntos la religión indígena, la católica y la africana, los tenemos  a todos en la sangre, en ella se encuentra la traza de los que mataron, esclavizaron y humillaron unida a los que fueron maltratados, en la sangre de nosotros se encuentran las amantes, las queridas y las esposas, en nosotros está la coquetería de las indias, la fuerza de los negros, el arrojo de los blancos.

La fuerza nos  viene de esta mezcla de gentes, de sus historias de vida, reconocer constantemente que somos el coctel que contiene a nuestros padres y abuelos, por eso ante la magnitud de esta fuerza no  queda más que bajar la cabeza y abrazar la vida tomándolo todo.

Yeni Pérez

10 Comentarios

  1. Yeni, sencillamente espectácular como siempre, un fuerte abrazo y gracias por compartir con nosotros tu sabiduría..

  2. Hola, cuando logramos vernos desde este punto de vista alcanzaremos ver la inmensidad de lo que somos, lo que llevamos, en otras palabras nuestro punto de partida. Y de este reconocimiento creo que podríamos aprender a ser más tolerantes, bondadosos, pacientes y comenzar a desarrollar muchas cualidades. Ojalá sean muchos los que tengan la oportunidad de de “asentir lo que son”, por aquí voy comenzando esta vía… Un beso Yeni, me encantan tus escritos…

  3. Desde que contacté esta técnica de liberación me gustó, pero tu forma de explicar la hace muy sencilla. Agradezco por los conocimientos que he adquirido contigo, Dios te bendiga.
    Es por esto que te hago esta pregunta: ¿El tiempo para la liberación definitiva de la energía mal usada y manifestada en repetidas situaciones, es indefinido, o solo hay que esperar que uno sienta que pasó? Es que a veces he creido haber superado algo y aparecen situaciones similares que me hacen pensar que se trata de lo mismo. Gracias por compartir tu tiempo conmigo

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